Comuneros de Chalaco toman Piura

 

LA TOMA DE PIURA POR LOS CHALACOS Y LOS DE SANTO DOMINGO: UN ACONTECIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL

 

José Miguel Godos Curay1

 

Hace unos meses se cumplieron 140 años de la sublevación campesina de la sierra piurana, acontecimiento llevado a cabo en enero de 1883, cuando Santo Domingo era todavía un pueblo perteneciente al distrito de Chalaco, en la provincia de Ayabaca.


Con este motivo, nuestra colaboradora Urpi Castillo López2 nos ha hecho llegar un interesante testimonio recogido por José Miguel Godos Curay, el cual nos tomamos la libertad de reproducir aquí por constituir un importante aporte para el conocimiento de la historia piurana.

 

Asimismo, a propósito de este hecho histórico regional, no podemos dejar de referirnos al libro Repican las campanas3, de Antolín Castillo Castillo4, en cuya segunda parte el autor recrea desde el arte de la novela diversos episodios de este suceso.

 [El Editor de El Vuelo del Quinde]

 

 

La Comuna de París es un extraño acontecimiento histórico. Duró solamente 73 días pero sus impactos en la política fueron inmensos. La Comuna históricamente marca el tránsito de liquidación sangrienta del Segundo Imperio y el advenimiento de la III República. La instrucción judicial y la represión de sus actos fue drásticamente brutal debido a la sensación de que había sido conducida por la Asociación Internacional de Trabajadores. Sin embargo, no se puede ocultar que fue la primera tentativa de organización de un gobierno proletario. En 1870, en efecto dos fuerzas se hallan frente a frente en Francia: Por un lado una declinante, el régimen imperial, y otra ascendente, la clase obrera. El “fourierismo” y el “saint-simonismo” son el sustento teórico del comunismo y socialismo. Símbolos de este vigoroso movimiento social eran el Manifiesto Comunista y la bandera roja. Palabras como: República, Patria, Requerimiento General y Comuna son parte de los ardorosos impulsos de la población. El estado es abolido para dar paso a la comuna.

 

Miguel Maticorena Estrada, encuentra en la comuna chalaca un eco de la comuna parisina. Se buscaba formar un solo cuerpo de nación frente a chilenos e iglesistas en un Perú sacudido por una grave crisis. Hay una transición social de una sociedad de castas a una sociedad de clases. El tema ha servido de inspiración a escritores como Miguel Gutiérrez que sigue la huella de Baumen de Metz un desconocido comunalista que vino hacia América desatada la gran persecución y que se asentó por las tierras de Chalaco pero del que no se tiene datos históricos fehacientes.

 

Tal como lo confirma Juan José Vega durante la guerra con Chile hubo días de extremado desorden en diversas localidades del país en las que el Estado peruano dejó de existir. La Comuna de Lima duró un día pero hubo “caos” y “cierrapuertas” para contener los desmanes hubo que organizarse una Guardia Urbana compuesta mayoritariamente por extranjeros que acabó fusilando a unos doscientos malhechores, saqueadores e incendiarios que incursionaban salvajemente en hordas al grito de ¡Comuna! ¡Comuna¡. Es probable que existan algunos vínculos anarquistas con estos conflictos étnicos y clasistas.

 

Un testimonio complementario podemos encontrarlo en el impremeditado movimiento del General La Cotera contra el gobierno de Iglesias en Julio del año 1884 en Tumbes. La Cotera contaba con un contingente comunero. El 19 de Julio de 1884 llegó a Piura el cadáver del General don Manuel G. de la Cotera acompañado del cura de Morropón, fallecido en apariencia de muerte natural. Sin embargo flotaba la sospecha de que fue envenenado por chalacos, que en este caso “no obedecían a su propia inspiración”. La autopsia fue encomendada a un grupo de facultativos quienes indicaron que por encontrarse los restos en estado de descomposición, pues la muerte había ocurrido hace tres días, el 16 de julio, urgía inhumarlos sin pérdida de tiempo. “Juzgando en lo posible por el aspecto del difunto parecía muerto de una muerte natural.” Indicaron los galenos.

 

Hildebrando Castro Pozo en “El Yanaconaje en las Haciendas Piuranas” anota lo siguiente: “Ya hace algunos años, “1883” cuando ciertos hacendados extendieron el dominio de sus fundos hacia tierras de comunidades, en lo que fueron apoyados por las autoridades políticas y judiciales del Departamento; los comuneros de Frías y Santo Domingo, capitaneados por los de la Comunidad de Chalaco, se sublevaron protestando de lo que ellos llamaron, “parcialidad injusta a favor de los blancos”. Avanzaron en son de guerra hasta la Capital del Departamento, que tomaron sin resistencia; y cuando las autoridades quisieron rescatarla, hubo que hacerlo a sangre y fuego, y tomando las calles palmo a palmo. En la acción no se dejó perdonar ningún serrano comunero; pues sintiéndose acorralados por el número , se vieron los sobrevivientes en la dura necesidad de defenderse dentro de una casa, y allí prefirieron morir, entre las llamas del incendio que ordenó practicar la autoridad atacante, antes que rendirse e implorar la clemencia del vencedor”.

 

El poeta paiteño Teodoro Garcés Negrón en su romance “Los Seminario de Piura” pinta en sus versos lo acontecido con inaudito realismo:

En el año ochenta y tres
Se vinieron los chalacos
Y vivando la comuna
Más de ochocientos serranos,
Entraron a sangre y fuego
Y pisotearon los muertos
Sus caballos desbocados.
Junto al jefe Domador
Estaba Juan Seminario.
Se peleaba por la tierra
En aquellos días trágicos
Cuando por primera vez
Ondeó la bandera roja
En esta América hispana.
El que a Piura defendió
En este sangriento drama
Fue el Prefecto coronel

D. Fernando Seminario.

 

Otro de los testimonios es el recogido por Vicente Rázuri en sus “Estampas Piuranas”:

 

 “En el año 1882, cuando el ejército chileno ocupaba la República, Seminario, secundando en Piura la protesta del General Lizardo Montero, se levantó en armas contra el invasor ocupando Piura como Prefecto y Comandante General. Fue entonces que ocurrió una de las tragedias más dolorosas de la Historia de Piura y que por tratarse de uno de los capítulos más saltantes de la vida de Fernando Seminario, lo transcribimos en nuestras páginas para que se aprecie de cuánto es capaz el valor y la entereza de un ciudadano que desmentía de su estirpe y que tuvo como único norte, el cumplimiento del deber.

 

“Hemos llegado a saber exactamente lo ocurrido, por personas que si no fueron elementos activos fueron testigos presenciales de lo ocurrido en Piura el 28 de enero de 1883, y están capacitados para relatar la verdad. Hemos acudido, a pesar de muchos inconvenientes donde el distinguido caballero piurano don Miguel Benjamín Urbina, que en su tranquilo retiro del jirón Huaraz nos recibió afablemente y nos confirmó lo que ya en otras ocasiones habíamos oído relatar: ¡Algunos propietarios de fundos en las haciendas limítrofes a la sierra de Piura, pretendieron extender sus latifundios hacia las comarcas de Santo Domingo y Chalaco, llevando sus pretensiones de dominio hasta la Quebrada de Huacharí.

 

“Los Chalacos, cuyo extenso territorio pertenecía entonces a la provincia de Ayabaca, y que tenían bajo su dominio un campo muy poblado, constituían una Gran Comunidad; tenían pequeñas propiedades que heredaban de sus mayores y sentíanse, desde luego, amos y señores de este vasto territorio que ocupaban y donde pacentaban sus ganados entonces muy numerosos.

 

“Uno de los perjudicados, era Vicente García hombre díscolo valiente y prestigioso entre la gente del campo. Los comuneros en más de una ocasión, encabezados por García, bajaron hasta la hacienda de Morropón, buscando la manera de procurarse un arreglo con los hacendados, no pudiendo conseguir nada a pesar de la intervención amistosa de don Juan Seminario León, que actuaba como representante de los reclamantes. Este señor, que no desmentía el valor de sus antepasados, era altivo y gallardo, no evadía responsabilidades ni peligros y no queriendo ocultarse tras del anónimo y encarándose a la responsabilidad, aconsejó a los comuneros marchar sobre Piura y hacer un reclamo a las autoridades superiores.


“Fue así cómo, organizados en número de 100, y armados con fusiles de toda clase, marcharon con Seminario y León y Vicente García a la cabeza, en busca de un arreglo, que deberían conseguir ya fuera por la justicia que les abonaba; o imponerlo por la fuerza, si era necesario.

 

“Por entonces don Fernando Seminario, actuaba como Prefecto de Piura. Y al saber por un propio que le enviaron de Morropón de la expedición de los chalacos y de sus intenciones de saquear la ciudad en caso de que no consiguieran el éxito de en la demanda, tomó toda clase de precauciones para evitar posibles desmanes. Reconcentró su pequeña fuerza, y se rodeó de piuranos leales y de amigos personales como don Joaquín Ramos (de intervención heroica y provechosa en esta oportunidad) los que tuvieron al Prefecto siempre al tanto del movimiento de los asaltantes.

 

“El 27 de enero, los chalacos estaban sólo a una jornada de Piura. Don Fernando Seminario reunió todas sus tropas y les ordenó ir fuera de la ciudad, no al encuentro de los chalacos que venían por el despoblado de Cruz de Caña, sino en dirección de Sullana, por el camino de Parales.


“Las damas y caballeros piuranos, que sabían del peligro que se aproximaba hicieron ver al Prefecto la gravedad de la situación y la difícil crisis en que pondría la ciudad abandonándola al mando de esos bandoleros. Don Fernando Seminario, con pasmosa tranquilidad, contestaba a todos los requerimientos y calmaba todos los miedos, diciendo: “Yo tengo mi plan... Déjenme tranquilo. Todo se arreglará...”

 

“A las 5 de la tarde del 27 de enero, las tropas que guarnecían la ciudad de Piura, abandonaban la Plaza y se dirigían camino de Sullana, atravesando el despoblado a dirección de Huán. Todos los habitantes de Piura, estaban sorprendidos. Abandonados a su propia suerte, se dedicaron a guardar sus caudales en la forma más rápida y secreta. A las 7 de la noche, Piura era un cementerio; solo el subprefecto Emilio Espinoza y el gobernador don Federico Ramos, acompañados por unos cuantos individuos, rondaban la población. Aquí si cabe decir como la canción:” Ni un ave volaba, ni oíase rumor”.

 

“El alumbrado era completamente nulo; la luz, no alcanzaba ni a un candil por cuadra. Las puertas eran cerradas y aseguradas con grandes trancas; algunas ventanas se entreabrían, como si los habitantes asustadizos, desde el interior quisieran auscultar los movimientos de los pocos que traficaban. ¡Era un cementerio de vivos! Las tumbas guardaban celosas a los piuranos; la Virgen del Carmen, Nuestra Señora de las Mercedes, y la Santísima Cruz, eran invocadas con todo el fervor religioso, para que Piura se salvara de la catástrofe que se acercaba más cada minuto que transcurría.

 

“Serían las 5 de la madrugada del día 28 de enero, 1883, cuando fue despertada la población por un largo tropel que había entrado por La Tina y que tomando por la calle Arequipa (Antes Playón) con bullicios de rebelión y a las voces de “VIVA LA COMUNIDAD, VIVAN LOS CHALACOS (aunque hay quien asegura, que también decían VIVA LA COMUNA) se dirigían hasta la altura de la calle El Callao, yéndose unos a la Plaza de Armas, y otros a la Prefectura. Estos últimos, al pasar por el establecimiento del señor Federico Ramos situado en la esquina del Callao y Libertad, hicieron un “alto” y rompiendo las puertas penetraron al interior, entregándose desenfrenadamente “mas que al saqueo, a la bebida de espléndidos licores” que allí habían. Los de la Plaza participaron también del botín, en gran escala, y, cuando el licor había surtido sus efectos, a las 7 de la mañana, las tropas del Coronel don Fernando Seminario, Prefecto del Departamento, invadían la ciudad por diferentes sectores, cumpliendo así, el plan secreto ideado por el Coronel Seminario que consistía en tomar a los invasores en una RATONERA”.

 

“Los tiroteos en las calles se multiplicaron entonces, por el choquen entre los asaltantes y los defensores. En la plazuela del Carmen cayeron algunos muertos y heridos de ambas partes. Los chalacos estaban a la defensiva y hubieron de replegarse hasta la Plaza de Armas. Fue aquí donde ocurrió, el episodio quizá más saltante de esta novelesca insurrección, y que tuvo mucha semejanza a la actitud patriótica del teniente don Miguel Cortés y del Castillo, en la Batalla de Junín, al empeñarse la acción salvadora de nuestra Independencia”.

 

“Así, también, en la Plaza de Armas de Piura, por donde hoy es el “Hotel de Turistas”, tuvo lugar el episodio que apuntamos enseguida. (Don Teodoro Carrasco Moreno) “Cumplía órdenes de su jefe, con prodigiosa actividad, se multiplicaba por todas partes y, al penetrar a caballo a la Plaza de Armas por la esquina del “Mascarón de Belén” y pretender dirigirse al cuartel que estaba en la Plaza, se encontró con el Jefe de los asaltantes, don Juan Seminario León y se produjo entre ello el siguiente diálogo: -¿Tú también mocoso, estas aquí? – dijo don Juan Seminario. – “Así está usted y todo hombre para combatirlo” – replicó Carrasco.


“Seminario alzó el fusil apuntándolo a Carrasco y éste hizo lo mismo. Las dos carabinas vomitaron plomo que debía concluir con dos preciosas existencias. Carrasco, cayó desplomado e instantáneamente muerto. Seminario León cayó mal herido de la cabalgadura, se arrastró débilmente hasta la más próxima pared y allí fue ultimado por un zambo apodado “Chochona” que servía a las tropas que obedecían al Prefecto.


“Los chalacos desmoralizados, ebrios, sin control alguno, y batiéndose en retirada, con Vicente García a la cabeza, lograron llegar hasta la esquina de La Libertad y Apurímac, refugiándose en la casa (llamada hoy Casa Quemada) cuya puerta encontraron abierta. La franquearon y en número de unos veinte, más o menos, se defendieron bizarramente. La bravura de estos indomables hijos del Ande, es digna de una epopeya. Les intimaban rendición y contestaban sus fusiles...”

 

Fue entonces que don Fernando Seminario ordenó tomar esta improvisada Bastilla, y, subiendo los soldados por los techos de la cárcel, llegaron hasta la Casa Fuerte, los rosearon con kerosene y les prendieron fuego. Sólo así pudo dominarse el último reducto de los chalacos, ya que no a ellos, pues únicamente se halló cuerpos carbonizados prefiriendo morir en su ley antes que entregarse a las autoridades”.


“No le damos la razón a los chalacos, ni se la quitamos. Exaltamos la figura de don Fernando Seminario porque salvó a Piura de un vergonzoso saqueo, a que se hubieran entregado las huestes rebeldes, ebrias y ansiosas de tomarse la justicia por su manos, ni menos, dejamos de reconocer la valentía de sus jefes: don Juan Seminario y León, víctima de sus convicciones; ni la de aquel otro don Vicente García, que fue el conductor de sus huestes y que murió en su reducto cuando las llamas lo envolvían, vengándose hasta lo último del Destino y burlándose de las intimaciones de rendición, al disparar los últimos tiros de su carabina en agonía.”

 

CARTA DE JUAN SEMINARIO VASCONES (PADRE DE JUAN SEMINARIO LEON) AL CONTRALMIRANTE DON LIZARDO MONTERO DEL 13 DE MARZO DE 1883. DANDO CUENTA DE LOS LUCTUOSOS SUCESOS DEL 28 DE ENERO DE 1883.

Excelentísimo Contra Almirante Don Lizardo Montero

Arequipa
Piura, Marzo 13 de 1883

Mi querido amigo



El 7 del corriente se me entregó retardada tu estimable 30 de Enero último, con el despacho que te has dignado mandarme de Coronel graduado de Ejército, de que te doy las debidas y conservaré como un recuerdo tuyo. Muy grato me sería complacerte o contribuir en alguna manera apremiar la marcha de los representantes de este departamento a esa ciudad como lo deseas, pero desgraciadamente el actual prefecto don Fernando Seminario no ha publicado ni cumplido tu decreto de convocatoria a elecciones y el congreso por cuya razón no se han elegido no pueden ir. Tú y no yo es el que debe calificar tan grave omisión que ha contrariado tu política.

 

Sin este incidente mentiría decirte que cuando en setiembre del año anterior marchó a Lima don Fernando Seminario a negociar la prefectura obteniendo de ti un nombramiento, bajo luego a Pacasmayo y puesto de acuerdo con su amigo Iglesias consiguió no solo otro nombramiento de prefecto sino grado de Coronel, de que no hace uso, sino una fuerza de 30 soldados y cinco oficiales, Casanova, Poso, Castañeda, Orna y Villavicencio que vinieron por Huancabamba.

 

En segundos regresó a Lima recibió tu nombramiento desembarcó por Eten y se vino por tierra para no ser capturado en Paita. Al llegar aquí me encontró sirviendo la prefectura porque la guarnición en fraternidad con el pueblo, lanzaron a Maximiliano Frías y me eligieron a mi para desempeñar ese puesto que entregué aceptando el nombramiento con el que Don Fernando se presentó y prestó juramento constitucionalmente ante la Corte Superior. Se vio obligó a dar ese paso porque me encontró sirviendo la prefectura constitucionalmente y hubiera sido rechazado si hubiese intentado hacer uso del nombramiento de Iglesias.

 

A la razón los chalacos ocupaban a mano armada Morropón, si nos has olvidado, sabes que esta hacienda la poseen los Arrese sucediéndose a su dominio la han ensanchado considerablemente a costa de cuatro fundos que lo circundaban “Jacanacas”, “Santa Catalina de Moza”,” Tamboya” y “Yamango” que forman otras tantas comunidades numerosas, sin que en un largo lapso  de tiempo hubiesen producido efecto sus gestiones judiciales y cuando se prometía alcanzan algo en 1868 sufrieron la más tremenda decepción de la autoridad política el saqueo, el incendio, el asesinato y formaron época.

 

El primer jefe de los chalacos en Morropón era don Lucas García pariente de los Garcías como descendiente del cura Don Manuel García que lo asesinó dormido Morey Gobernador de Morropón quien luego fue descubierto y fusilado por el segundo jefe de don Vicente García. Este como el otro se circunscribían a mantenerse en Morropón y conseguir un arreglo nacional con los dueños de esta hacienda, hasta haber nombrado de apoderado al Doctor Don Baltasar E. Arrunátegui.

 

Ya había fracasado la primera tentativa de incursión a Chulucanas de las tropas de Don Fernando que hizo regresar suponiendo que mi hijo Teodoro que operó el movimiento contra Frías, intentaba proclamarse Prefecto y sin reparar en que voluntariamente vino y se le presentó, lo hizo poner preso, incomunicado con una barra de grillos y hasta que le dio libertad en cambio de haber hecho el jefe García lo mismo en Morropón con su hermano don Floro Seminario, que mi hijo Juan había capturado en represalia.

 

Así las cosas llegó la noticia de que la asamblea de Iglesias funcionaba en Cajamarca para cruzar la que funcionaba en Arequipa. Sin duda no faltó quien excitara el patriotismo y el jefe Vicente García apartándose de su propósito y sabiendo con mi hijo Juan: el doble nombramiento de prefecto de Don Fernando Seminario la fuerza venida de Cajamarca que a sus oficiales se había confiado la de aquí, su estrecha amistad y decisión por Iglesias y haberse omitido el cumplimiento de tu decreto de convocatoria, se lanzaron a la política y con mas de 120 hombres constituyeron una montonera alejándose a tan larga distancia de su línea de operaciones, se vinieron sobre Piura, a la vez que don Fernando Seminario con dobles fuerzas se movió de Piura sobre la Sullana, la caballería con él por el lado de Piura y la infantería por el opuesto al mando de Soto Polar.

 

Aquel hizo alta en Guan y notando la falta de este a la cita pasa al lado opuesto en su busca, cuando a las tres de la mañana del 28 de Enero recibió un propio en que la anunciaban la entrada de García a Piura. Se puso en marcha y al aproximarse a ésta ciudad se encontró con Soto Polar que se había extraviado. La infantería sorprendió y atacó a los chalacos que andaban por las calles divididos y en completo desorden y la caballería por el lado de Castilla.

 

El tiroteo duraría más de dos horas pues a las 6 a.m. todo había terminado, siendo mi hijo Juan victimado en la plaza a esa hora, cayó del caballo de un raspetón de bala en el frontal y fue cuando se cometió la infamia de lancearlo, darle un balazo en el vientre y rótole la cabeza a culatazos. Vicente García se introdujo en la casa de don Manuel Frías frente de la que vivo. Eran unos 20 ó 25 hombres y por orden del Prefecto se le pegó fuego por que García no se rendía y tiraba a los que le arremetían, hasta que propagado en toda la casa y vecindad a las seis de la tarde García con los que sobrevivían se vieron obligados a salir a la puerta de calle, pero al salir fueron muertos sin remisión por la tropa que rodeaba la manzana y bestias. El incendio se propagó, amenazaba la ciudad, el pueblo estaba abrumado con este azote.bárbaro.tornase mayores dimensiones doña Carmen Romero de Otoya que ocupaba dicha casa con su familia, salieron en camisas por el lado de los postigos, quedando en la inopia.

 

Al segundo día 29 se presentó otro cuadro horrible en la cárcel habían depositados 30 prisioneros y de dos en dos fueron sacados y fusilados en el patio del Cabildo. En los días siguientes al que tomaban lo fusilaban a más de los que han muerto y mueren con frecuencia bajo el martirio y azote, la tropa de Don Fernando a los pocos días apareció sobre Morropón para exterminar a los desafectos. Han sido desatadas furias del averno, el saqueo, la flagelación, el asesinato y el incendio de las casas y comercios de tantos infelices forman un cuadro que deja atrás la barbarie de la edad media. ¿y será aceptable que esto se haga constitucionalmente en tu nombre sin que se hubiese escapado en Palambla ni Don Francisco Ramírez con su recomendable familia? En fin gran amigo, los chilenos nuestros enemigos encarnizados no han hecho ni la cuarta parte, pues los hechos que se han practicado son tremendos como ya lo sabrás por actas particulares. Esto no sucede ni con los caribes. Aquí me detengo para no ser difuso.

 

Esta relación te hará conocer la realidad de los acontecimientos siendo la causa primordial no haber el prefecto querido cumplir tu decreto de convocatoria al Congreso de Arequipa omisión que obligó al Jefe García a inmiscuirse en la política, porque la asamblea de Iglesias aparecía ya funcionando en Cajamarca.


Quedo a tus órdenes en los que gustes tu más afectísimo amigo y seguro servidor.-
Juan Seminario Váscones

 

Anotación.-


Comunica que al Prefecto no ha cumplido el decreto de convocatoria al nombramiento del Prefecto de Iglesias y el de Coronel y que recibió de aquel 30 soldados; y da cuenta de los desórdenes acaecidos en Piura como una flagelación, fusilamientos, incendios y saqueo, por haberse desobedecido el decreto de convocatoria. Da cuenta pormenorizada de la muerte de su hijo Juan Seminario León y como fue salvajemente ultimado.

 

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Fuente: 
https://puropiura.blogspot.com/2011/08/la-toma-de-piura-por-los-chalacos-un.html.

 

Notas:

1    1     Paita, 1957. Escritor y periodista piurano.

2 2 Lima, 1985. Magíster en Antropología y licenciada en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

3  3    Lima: Editorial San Marcos, 2012, pp. 49-92.

4 4 Antolín Castillo Castillo nació en 1936 en Chungayo, distrito de Santo Domingo, provincia de Morropón, región Piura. Estudió periodismo en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Entre sus obras se encuentran también el libro de cuentos Los Chumaceros (2008) y de las novelas Ya vienen los montoneros (2010), Las locas ilusiones (2013) y Sebastián Abarca se goza en la  ciudad capital (2022).

 

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